La ausencia de voces favorables a la Ley de Medios en los grandes medios no es casual, es la estrategia elegida por los dueños del poder mediático para silenciar el pensamiento de los que creemos necesario y legítimo abrir una nueva etapa en las comunicaciones audiovisuales en la Argentina.
La Ley 22.285, de Videla Y Harguindeguy no solo es la ley de la dictadura y una deuda pendiente de la Democracia sino que es un instrumento que solo considera a la comunicación desde la perspectiva económica y comercial y no desde el derecho ciudadano o patrimonio público. La concentración mediática, también ha sido favorecida por cada modificación al engendro de la dictadura.
Los paradigmas y falsos modelos vigentes han sido producto de esa mirada comercial, simplista y cholula, alimentada y retroalimentada por un pensamiento dirigido al control de la sociedad, a la imposición de un poder sobre otros, a destruir el equilibrio y con el solo objetivo de perpetuar privilegios que no pueden obtener por mandato popular.
Bienvenida la Nueva Ley de Medios!!!
Los paradigmas y falsos modelos vigentes han sido producto de esa mirada comercial, simplista y cholula, alimentada y retroalimentada por un pensamiento dirigido al control de la sociedad, a la imposición de un poder sobre otros, a destruir el equilibrio y con el solo objetivo de perpetuar privilegios que no pueden obtener por mandato popular.
Bienvenida la Nueva Ley de Medios!!!
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